domingo, 9 de diciembre de 2012

El dilema de la especialización...

Al culminar los estudios universitarios de pre-grado usualmente nos encontramos en una delicada encrucijada en la cual debemos decidir la ruta que sin lugar a dudas tendrá grandes repercusiones en nuestras vidas. Resulta ser un momento cargado de incertidumbre y angustia, donde las principales interrogantes giran en torno a la necesidad inmediata de continuar con estudios superiores a tiempo completo versus la búsqueda de las primeras experiencias profesionales para robustecer el curriculum o inclusive emprender un proyecto propio.

En realidad no existe una fórmula genérica que sirva de guía, toda vez que las decisiones que se tomen van en función de una combinación de factores que se conjugan de manera exclusiva en cada uno de nosotros, y por tanto, constituyen motivaciones particulares que necesariamente nos conducen a inclinarnos por cualquiera de las alternativas antes mencionadas. Sin embargo, tal como recomienda el exitoso inversionista Warren Buffet, debemos encontrar nuestra pasión. Si logramos visualizarla en una etapa temprana de nuestras vidas seríamos inmensamente afortunados. Siendo así, sugiere el Sr. Buffet, tenemos que tomar el trabajo (u ocupación me permito agregar) que tomaríamos si fuésemos acaudalados y financieramente independientes, de ese modo nos iría muy bien en la vida. En este sentido, y entendiendo que en alguna medida nos hemos revelado la ocupación que despierta la pasión necesaria para dejar nuestra huella en el mundo; comparto algunos detalles que quizás sirvan de orientación inicial para aquellos cuyo camino pasa por dar inicio a los estudios superiores.

Sin lugar a dudas la continuación de nuestra formación representa una inversión, la cual como cualquier otra requiere de un minucioso análisis costo-beneficio que nos permita determinar la viabilidad. No siempre resultaran alternativas que a primera vista luzcan accesibles, pero en caso de no contar con recursos propios para asumir el costo, siempre hay oportunidades de financiamiento o posibilidad de asistencia financiera a disposición, incluso en caso de encontrarse laborando es factible evaluar el apoyo de la empresa en la cual se trabaja. Cabe destacar que la inversión en si ha de ser analizada no solo desde el punto de vista financiero, sino también en términos del tiempo invertido (entre otros factores), de manera que precisemos con la mayor exactitud posible nuestros "costos de oportunidad", los cual implica, para aquellos no familiarizados con la jerga económica; determinar todo aquello a lo que renunciaremos temporalmente por el hecho de acudir nuevamente a las aulas (ejemplo: ocio, tiempo libre con la familia, entre otros).

Ahora bien, esto podría calmar parcialmente la inquietud de ¿Cómo lo hago?, pero la principal preocupación de los jóvenes profesionales suele ser ¿Qué estudio?.

A mi juicio la respuesta va de la mano con la revelación expuesta en cuanto a la actividad o área de preferencia, por ende, hay que especializarse en lo que a usted más le apasione lo cual a mi entender constituye una de las claves del éxito. Aun cuando suene obvio y muy romántico para el gusto de algunos, considero importante recalcarlo ya que en mi humilde experiencia he observado que en ocasiones aparecen distracciones en la vida que desvían el enfoque de nuestras carreras, bien por presión laboral con miras a apostar a un mero ascenso en un ramo que no necesariamente despierta nuestra máxima capacidad y creatividad; o bien por presión social y/o generacional que lo conduzca a usted a apostarle a la formación que "está de moda". 

En cuanto a formación profesional como medio de promoción laboral dentro del ámbito empresarial,  por ejemplo; hasta no hace mucho la atención estaba enfocada casi de manera exclusiva en Maestrías de Administración de Negocios mejor conocidas como MBA. Sin embargo, y sin ánimos de restar bajo ningún concepto el prestigio y extensos beneficios de tal acreditación; la misma esta empezando a perder terreno (según lo revela una reciente encuesta de tendencias de aplicación 2012 elaborada por el Graduate Management Admission Council o GMAC: http://tinyurl.com/adyuefa) ante la aparición de más opciones de Maestrías especializadas que a en mi opinión sirven para señalizar con mayor precisión las aptitudes.

De este modo, resulta pertinente hacer una investigación exhaustiva de las alternativas disponibles tanto a nivel internacional como doméstico. Para tal fin resulta muy útil solicitar orientación a conocidos, profesores o colegas quienes de desempeñen en una etapa profesional más avanzada con respecto a la nuestra, los cuales nos sirvan de orientación para esbozar nuestra ruta a tomar. Así, sea cual sea la decisión, el gran detalle reside en buscar acentuar aquellas cualidades y conocimientos que más nos favorezcan (según nuestros gustos y preferencias) de manera que nos permita encaminarnos hacia una carrera exitosa y satisfactoria...

viernes, 16 de noviembre de 2012

Estudiar vs. emprender. ¿Conceptos complementarios o mutuamente excluyentes?

Hace poco más de una semana llamo mi atención un artículo que resumía una reciente intervención de Richard Branson (fundador del Grupo Virgin) en Fox Business. Sus ideas giraban en torno a la reflexión de la necesidad de educación de los emprendedores (entrepreneurs) y la respectiva inversión que dicha formación implica. A grandes rasgos el Sr. Branson quien funge como ícono de ese espíritu de emprendimiento del que tanto se habla en la actualidad; sugería que era innecesario acudir a la Universidad o Escuela de Negocios para ser emprendedor, por tanto simplemente se requería ponerse en marcha y hacer.

Ante tales afirmaciones sentí la necesidad de compartir una reflexión que aun cuando no pretende desacreditar la idea en cuestión y consciente del limitado numero de personas al cual podrían llegar estas líneas; sólo aspiro dejar por sentado mis impresiones en mi corta experiencia, las cuales espero sirvan de guía por lo menos a mis hijos en un futuro.

En reiteradas ocasiones he escuchado que el espíritu emprendedor es algo innato y que difícilmente se enseña, idea que con dificultad logro aceptar pero reconozco que se podría acercar a la realidad si se toma en cuenta aquello que en economía llaman "aversión al riesgo". El humano es un ser complejo e indiscutiblemente la historia esta hecha por unos pocos individuos que para bien o mal lograron diferenciarse del promedio. No obstante, ¿en verdad es innecesaria la preparación académica?.

Es cuesta arriba justificar esta necesidad, en especial cuando nos encontramos en una era donde personajes como Steve Jobs y Mark Zuckerberg abandonaron en su momento sus estudios formales para materializar sus ideas. Sin embargo sería interesante discutir si las condiciones para el emprendimiento son universales y están presentes a lo largo y ancho del planeta como para generalizar la idea. Profundizar en ello escapa del alcance de estas líneas.

Ahora bien, nací y crecí en un país que hoy día está elegante e inadecuadamente calificado como "en vías de desarrollo", caracterizado por el oportunismo y donde el emprendimiento aunque no imposible, esta supeditado a obstáculos que frustran la gran mayoría de las ideas. Sin ánimos de entrar en detalles socioculturales, las circunstancias nos han obligado a apostarle a la preparación como herramienta para salir adelante.

La experiencia académica tiene sus altibajos, y reconozco la frustración que puede traer las largas horas de estudio y algunas noches de intenso e incomprensible insomnio, para abordar tópicos que dependiendo de las preferencias particulares son de aplicación dudosa. Sin embargo, aun cuando al momento no pude ver la relevancia de lo estudiado en alguna materia en particular, la experiencia en si sembró algún conocimiento o hábito que daría sus frutos en algún punto del futuro (del mismo modo que el curso de caligrafía inspiro a Steve Jobs a crear los diversos tipos de letras que hoy día usamos en los procesadores de palabras).

Es por ello que considero que los conocimientos adquiridos a través de la adecuada formación no pesan, y si bien es cierto que no siempre son la fuente de inspiración; estos brindan herramientas que permiten ulteriormente canalizar el desarrollo de una nueva idea de manera coherente y organizada. La clave del éxito quizás reposa en todo caso en prepararse en aquello que mas nos guste para evitar así la incomodidad de desempeñarnos en áreas que no despiertan otra cosa que enajenación.

Siendo así, considero aun más arriesgado evadir la formación para ir por la vida en espera de la divina inspiración. ¿Qué ocurre si nunca llega la idea revolucionaria? ¿Qué ocurre si me encuentro en un sistema socioeconómico que no soporta a cabalidad el espíritu emprendedor?. En vista de ello, mi apuesta se enfoca en la dualidad academia-emprendimiento. Es muy temprano para compartir los resultados y el camino es tan largo como complejo. Será el tiempo quien demuestre cual modelo resulta más adecuado.